Diagnóstico de la fobia social

La ansiedad social se diagnostica en una cita con un profesional, con lo cual, si piensas que sufres este transportarnos debes de acudir a un especialista. Aunque existen muchas pruebas para la fobia social que pueden dar una idea bastante precisa de si alguien tiene o no este problema, es necesario que un psiquiatra realice el diagnóstico. Hay otros trastornos psiquiátricos que también pueden provocar aislamiento social, miedo a la exposición pública y ansiedad. Por tanto, se recomienda que un psiquiatra, preferiblemente un psiquiatra, realice el diagnóstico.

Cuando se realizaron pruebas de neuroimagen funcional en personas con fobia social, se encontró una mayor activación de la amígdala cuando los pacientes estaban expuestos a expresiones faciales negativas o amenazantes. Estas pruebas de neuroimagen funcional solo se realizan a nivel experimental y académico. Por tanto, no se realizan en hospitales para obtener un diagnóstico.

¿Cuándo se diagnostica la fobia social?

El trastorno de ansiedad social generalmente se manifiesta en la adolescencia, aunque estudios recientes sugieren que ocurre entre los 7 y los 8 años. Debido a que es una enfermedad crónica que no desaparece con el tiempo, se diagnostica con mayor frecuencia en la edad adulta y la adolescencia. Por lo general, es mas común ser diagnosticado en mujeres que en hombres.

¿Cuánto tiempo duran los síntomas de la fobia social?

La duración del trastorno en situaciones sociales debe ser de al menos seis meses para ser considerado un trastorno de ansiedad social. De esta manera, el trastorno se puede distinguir de los miedos transitorios que son comunes en la población general.

Fobia social y salud mental

La ansiedad social suele ir acompañada de otros trastornos psiquiátricos. Más del 80% de las personas con trastorno de ansiedad social tienen otro trastorno psiquiátrico coexistente. Normalmente, la fobia social precede a otros trastornos. Y cuanto más grave es la fobia social, mayor es el riesgo de desarrollar otros trastornos. Esta es una de las razones por las que el trastorno de ansiedad social generalizada es más grave que el trastorno de ansiedad social no generalizada.

Una persona con fobia social tiene un riesgo del 60% de sufrir depresión durante toda su vida. Este es un porcentaje de 3 a 4 veces mayor que el de la población general. Los trastornos de ansiedad intercurrentes también son mucho más comunes que en la población general.

Fobia social y consumo de alcohol

En cuanto al uso de sustancias adictivas, las personas con fobia social tienen un mayor riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de alcohol. Entre el 25 y el 40% de las personas con fobia social pueden abusar del alcohol, este riesgo es dos o tres veces mayor en comparación con la población general.

Es notable que en la mayoría de los casos la fobia social precede al abuso del alcohol. La paradoja es que lo que comienza como una forma de autotratamiento es un problema que en muchos casos trasciende la fobia social. Por ello, es muy importante identificar la fobia social y tratarla lo antes posible para evitar complicaciones con otros problemas adicionales.