Cómo superar la muerte con ayuda

La experiencia de la pérdida es una de las más dolorosas y universales. La muerte de un familiar, compañero o amigo es particularmente dolorosa. En algunos casos, esto puede conducir a un sufrimiento mental que parece superarnos. Si esto sucede, ¿cuándo debería buscar ayuda psicológica?

¿Qué es el dolor?

El duelo es un proceso humano natural mediante el cual una persona busca adaptarse a una pérdida considerada irreversible. Puede ocurrir después de fortalecer a un ser querido, siendo la muerte el evento más irreversible de la vida. Pero también ante la pérdida del amor, de un trabajo, de la salud, de una oportunidad o una ilusión que tenemos o del lugar donde vivimos.

El proceso de duelo abre un necesario período de transición que nos permite unirnos para asimilar una realidad que nos parece nueva y nunca vivida. Este tiempo sirve para reconstruir y, más tarde, poder seguir por el camino sin lo perdido.

Emociones y sentimientos durante el duelo

En los primeros momentos surgen un abanico de emociones, entre las que son habituales la tristeza, el enfado y el desamparo. Los sentimientos de confusión e incredulidad son comunes. En este momento, los rituales y actos de despedida personal y social ayudan a ordenar el caos emocional y facilitan la transición de la ansiedad al duelo.

¿Qué pasa después de la muerte?

Después de una pérdida, los pensamientos, las emociones y el comportamiento dejan de actuar de forma coordinada. Este desequilibrio se puede sentir en forma de síntomas de ansiedad como palpitaciones, opresión en el pecho, dolor de cabeza o malestar estomacal. Estos son síntomas de ansiedad que también pueden expresarse en forma de cambios de humor e irritabilidad.

La intensidad de los cambios que se presenten a nivel físico, emocional y mental será proporcional al alcance de la pérdida sufrida. Parece importante darse permiso para sentir y expresar cómo nos afecta la pérdida de algo y ser pacientes y compasivos con nosotros mismos a medida que avanzamos. No hay buenos ni malos sentimientos en este momento. Esta actitud también nos ayudará a acompañar mejor a los que nos rodean cuando hayan sufrido una pérdida y a no asustarnos ni “tener prisa” por curarnos.

Pronóstico de duelo

A medida que avanza el duelo, es común tener momentos de conexión con el dolor por lo que hemos perdido y momentos de distracción en los que seguimos con nuestra vida de forma normal. Con el tiempo, los dos estados emocionales tienden a equilibrarse. Lo que puede ser perjudicial es apegarse a uno de los dos: el dolor o la indiferencia.

Es común que las personas pasen por la recuperación por su cuenta con el apoyo de sus seres queridos. Cuando todo va bien, la angustia inicial suele convertirse con el tiempo en gratitud por lo vivido. Estos duelos suelen superarse sin tratamiento.

Duelos complicados que requieren ayuda psicológica

En algunas ocasiones, ya sea por la naturaleza de la pérdida, por el momento vital por el que atraviesa la persona, o por la falta de apoyo de familiares y amigos, el proceso de duelo puede complicarse y no progresar según lo previsto. En otras ocasiones, el dolor no resuelto por pérdidas consecutivas puede acumularse y provocar una angustia psicológica intensa. A estos complicados profesionales los llamamos profesionales del duelo.

¿Cuándo buscar ayuda con el dolor?

¿Cuándo podemos pensar que un duelo se está poniendo difícil y debemos pedir ayuda? Principalmente, cuando los síntomas habituales persisten durante demasiados meses o aparecen de forma tan rígida e intensa que impiden que la persona continúe con su vida. Esto sucede, por ejemplo, cuando hay una culpa excesiva por lo sucedido y la persona sufre una traición para seguir adelante con su negocio. Continuar negándose a aceptar la pérdida, anclarse en la ira, idealizar lo que se perdió o caer en un miedo paralizante pueden ser otras señales de que el proceso no progresa según lo planeado.

Estas y otras situaciones pueden requerir el tratamiento de un especialista para ayudar a la persona a hacer frente a las pérdidas acumuladas.